2025/01/12 by Sebastian ACEVEDO OJEDA, Sebastian
paper · doi:10.21246/gralifah3n1vol1jan2025
A principios del siglo XX, la urbanización creciente, el éxodo rural, la explosión demográfica y una cierta democratización de la educación propició una nueva vanguardia intelectual de clase media, instruida, con sensibilidad social y atraída por las ideas socialistas y revolucionarias. Estas nuevas élites intelectuales contestaban las temáticas de las élites dominantes y cambiarían la perspectiva, tornando el foco hacia la miseria e injusticias de las clases populares latinoamericanas que eran víctimas del sistema neocolonial y del modelo de desarrollo agroexportador. Este cambio de óptica conllevó una transformación de las perspectivas y la germinación del contra discurso neocolonial que utilizó la narrativa latinoamericana como uno de sus formatos predilectos. Esto propició la emergencia de un movimiento importante en la historia de la literatura latinoamericana denominado el realismo social. De esta manera, en la primera mitad del siglo XX, se puede vislumbrar la proliferación de novelas sociales que utilizaban el formato literario y la ficción para denunciar el sistema neocolonial y el modelo de desarrollo agroexportador, poniendo énfasis en sus estragos sociales, políticos y ambientales. Sin sorpresa, las mayorías de ellas van a utilizar el enclave económico, como escenario idóneo para representar esquemáticamente los antagonismos del neocolonialismo. De tal manera que, ese espacio geográfico insigne del siglo XIX y principios del siglo XX, va a devenir el teatro simbólico por excelencia, mediante el cual los escritores contestatarios del realismo social van a denunciar un sistema considerado como injusto y sus estragos sobre el ambiente y los grupos sociales oprimidos. Palabras clave: Realismo social, enclave, neocolonialismo, explotación, sistema de dominación, denuncia social, injusticia.