2026/05/04 by Néstor García, Erika Hernández-Aldana
paper · doi:10.21829/abm133.2026.2556
crossref issued 2026/05/04 · crossref published 2026/05/04 · crossref published-online 2026/05/04 · crossref created 2026/05/04 · crossref deposited 2026/06/19 · crossref indexed 2026/07/30
Antecedentes y Objetivos: Los ecosistemas de alta montaña en Colombia proveen servicios esenciales, pero enfrentan fuertes presiones antrópicas. Para asegurar su conservación es fundamental integrar el conocimiento local de la biodiversidad, aunque persisten vacíos, especialmente en el uso de plantas medicinales. El objetivo de este estudio fue investigar el conocimiento asociado al uso de plantas medicinales en comunidades rurales de una región de alta montaña del departamento de Cundinamarca, en la Cordillera Oriental de Colombia. Métodos: Se aplicaron entrevistas semiestructuradas y estructuras, junto con las técnicas de listas libres y recorridos guiados. Se recolectaron especímenes botánicos, los cuales fueron herborizados y depositados en los herbarios HPUJ y COL. Las dolencias o enfermedades reportadas fueron agrupadas con base en the International Classification of Primary Care-3 (ICPC-3) of the World Health Organization. Se calcularon los índices de Factor de Consenso de Informantes (FCI) e Importancia Relativa (IR). Resultados clave: se registraron 159 taxones, de las cuales 99 son nativos y 60 introducidos. Las familias más representativas fueron Asteraceae y Lamiaceae, destacando por su diversidad de especies y propiedades terapéuticas. Se registraron 2063 informes de uso, de los cuales 832 fueron para especies nativas y 1231 para especies introducidas; estas últimas son más utilizadas debido a su accesibilidad y versatilidad terapéutica. Las principales dolencias tratadas incluyen problemas del sistema digestivo (FCI=0.89), respiratorio (FCI=0.86) y cutáneo (FCI=0.86). Conclusiones: el estudio evidenció que solo 23.6% de las especies registradas están incluidas en el listado nacional de plantas medicinales para productos fitoterapéuticos, lo que resalta la necesidad de más estudios fitoquímicos y farmacológicos. Además, se destaca la importancia de conservar el conocimiento local y promover el uso sostenible de las plantas medicinales, especialmente las nativas, que enfrentan desafíos relacionados con su disponibilidad y conservación debido a restricciones ambientales.