2024/11/11 by Gómez Prada, Agustín
paper · doi:10.48713/10336_42527
Ni Sócrates, ni Platón, ni Aristóteles tuvieron émulos o continuadores propiamente dichos. Era natural: con el último de ellos la mente griega había llegado a realizar la mayor síntesis enciclopédica a que podía aspirar.