2025/08/11 by Hurtado C., Juan Manuel
paper · doi:10.48713/10336_46239
Rápido, tan rápido como había llegado abandonó la esquina que lo había acogido con los brazos abiertos, el cielo, para él, ahora que lo miraba pero no con los ojos, se había cubierto de tinta china roja y ya no lo veía…